Parapente, volar causa felicidad

¿Cómo les explico lo que se siente estar a ocho o nueve mil pies sobre la tierra? ¿Cómo les explico que esa adrenalina de andar a más de 140km/h en tu vehículo no se compara en nada a volar con la velocidad del viento? O ¿cómo les explico que la verdadera emoción empieza hasta cuando saltas al vacío y el viento te empieza a subir? No puedo… y es que, si la felicidad existe, de seguro viene con casco, arnés y una vela.

Texto Dixie Meléndez
Fotos Pablo Corozo y Moshe Kachler (desde el aire)

De verdad, trato de buscar palabras para describir todas esas sensaciones que se experimentan mientras vuelas y ves el lago de Ilopango completo, de punta a punta, sin límites, sin sentir que el cielo lo corta; aquí, tú estás en el cielo, a la par de las nubes, volando sobre los pájaros y sintiendo ese viento que te eleva y manipula hasta donde quiere.

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Impresionante, indescriptible, extraordinario, sorprendente, asombroso, estupendo… ninguna ¡Ninguna! de esas palabras logra el impacto necesario para detallar lo que una aventura como el parapente consigue, es muchísimo más que eso, ¡créanme|!

Si las fotos de Vuelos en Parapente El Salvador son hermosas, la comparación a hacerlo, realmente va más allá de cualquier imaginación, es grandioso además, saber que en el país hay gente que se encarga de promover y enseñar este deporte así, tan fácil, a quienes no han volado pero ¡ni una piscucha!

Así empezó nuestra aventura con Julio Vega y Moshe Kachler –o Moisés–, encargados de diseñar y ejecutar este proyecto realmente nuevo, (empezaron a finales de 2013) y que ha llamado la atención, tanto por su novedosa forma de conocer el país, como por lo extremo que puede parecer.

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Realmente, el parapente es un deporte nuevo, nació a finales del siglo XX, (si tenemos en cuenta el paracaidismo que nació en el XVIII), cuando los montañistas que lograban escalar los puntos más altos deseaban tener algo con lo que bajar de un modo más fácil.

Es así, como nace este deporte, en el que se necesita nada más que un arnés, casco y una vela. Así, sin más.  Que además, no pesa mucho si se tiene en cuenta las caminatas que se deben hacer para encontrar los puntos más altos, a lo mucho serán unas veinte libras por mochila.

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Una vez identificado el punto más alto, hay que esperar las indicaciones, como saber de dónde sujetarte, la posición para sentarte mientras vuelas, hay que destacar que ¡nunca! volarás solo, ahí estará uno de estos dos grandes expertos detrás de ti, que manipularan la vela, frenarán y aterrizarán y todo eso.

Una vez dadas las indicaciones e identificar dónde está el paracaídas de emergencia (que no se toca y muy rara vez se ocupa), empieza todo. A unos escasos tres metros de distancia debes correr y finalmente despegar. No es recomendable cerrar los ojos: ¡never! Si ya te pusiste el arnés, debes verlo todo.

Despegas y el mundo se empieza a cerrar, el viento a soplar con más intensidad, el corazón a palpitar más que de costumbre (ojo, que no debes padecer de taquicardia, hipertensión o algo por el estilo, aunque Julio dice que hay personas con vértigo que al final lo olvidan, pero ya es otra cosa), pero como iba… los ojos empiezan a acostumbrarse a una nueva vista.

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El corazón empieza a relajarse y los nervios van desapareciendo, ahora solo queda disfrutar y dejar todo en manos de los expertos (ya estás arriba, no hay más que hacer) y dejarse sorprender de vez en cuando por los vientos térmicos (son bolsas de aire caliente que se desprenden de la superficie de la tierra), aunque de esto, no hay que preocuparse mucho, ya que ellos utilizan un barómetro que los guía hacia los vientos correctos, eso sí, no todos los vientos son ideales para hacer parapente, el lago de Güija, por ejemplo, tiene excelentes vientos para los que practican kitesurfing pero para el parapente no.

Los vientos ideales para este deporte son de 15 km/h hasta 25 km/h por hora. Entre los lugares más idóneos en el país están: el lago de Ilopango, el de Coatepeque, volcán de Conchagua, San Esteban Catarina, el Balsamar, Miramundo y Tamanique.

El aterrizaje es definitivamente, uno de los momentos que más pueden preocupar, ya que siempre escuchamos cosas que han pasado con el paracaidismo (no sé, por que lo sigo comparando con el paracaidismo si nada que ver), pero con el paracaidismo, la caída se ve un poco brusca y riesgos, sin embargo, con el parapente, resulta de lo más normal, unos cuantos pasos corriendo a la orilla del lago y luego quitarse el arnés y dejar que el experto logre bajar la vela a su estilo.

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¿Qué necesito para hacer este deporte?

Un jeans cómodo, una blusa o camisa fresca (sudarás con la subida), un par de lentes para bloquear el viento y sobre todo las ganas y la emoción de hacer algo superdiferente en el país.

Todos pueden hacerlo, desde niños de dos años ¡hasta una señora de 89 años que recientemente se animó!, eso sí, los menores de 18 años deben ir acompañados de sus padres y firmar un acuerdo de aprobación.

Hablamos de un deporte bastante seguro y que se hace en muchos países, que es buscado principalmente por turistas extranjeros que buscan nuevos lugares desde dónde volar y que el que quiera adoptar esto como un estilo de vida puede hacerlo, Vuelos en Parapente El Salvador ofrece clases para que te conviertas en un profesional y te ayudan a elegir el equipo que más se adapte a ti, si te gusta hacer piruetas, si te gusta romper récords de distancias de vuelo o si prefieres vuelos estables o con mucho movimiento ¡lo que sea!

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¿Y el costo?

Cada vuelo anda por $100 por persona o $75 si es con un parapente con torno (ideal para la playa), pero si armas un grupo mayor a cinco personas los precios varían, el tiempo de vuelo es de media hora, pero te aseguramos que cada minuto en el parapente lo vale.

Te cambia la vida, que te deja con nuevas energías, te impulsa a ser alguien diferente, de hecho, el equipo de Vuelos en Parapente El Salvador busca el patrocinio de instituciones o personas que deseen ayudar a que personas de escasos recursos económicos o con enfermedades crónicas o terminales, puedan cumplir el sueño de volar algún día en la vida.

Contacto:

Julio Vega
elsalvadorparapente@gmail.com
www.facebook.com/vuelosenparapenteelsalvador
Teléfono: 7127-9386

Galeria de fotos:

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2 pensamientos en “Parapente, volar causa felicidad”

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