7 planes para disfrutar la Semana Santa (y ninguno es sobre procesiones)

Porque si los extranjeros vienen a disfrutar de nuestro país apreciándolo como todo un paraíso ¿por qué nosotros no? 

Texto Dixie Meléndez

Con la Semana Santa se abre la temporada de vacaciones en el país y aunque está llena de cultura, religión y muchísimas tradiciones -entre ellas el comer pescado seco envueltos en huevo-, los días también se prestan para descubrir lugares interesantes en nuestro país, esos a los que cada año, miles de turistas de diferentes países se sienten atraídos. ¿Te animas a tomar uno de estos planes?

Si lo haces, apresúrate, que las reservaciones se agotan. 

1. Aprender a surfear

Foto de AST Las Flores, San Miguel.
Foto de AST Las Flores, San Miguel.

Hablaba con un amigo acerca de lo perfectas que son nuestras olas para surfear versus la población salvadoreña que realmente ha intentado practicar este deporte. Decepcionante.

Tenemos grandes ventajas: playas a menos de 40 minutos de la capital, olas ideales para surfear como grandes profesionales (no olvidemos que nuestro país ha sido sede de campeonatos internacionales con este deporte) y lo mejor de todo, cientos de hoteles y hostales en los que puedes hospedarte con clases de surf incluidas. En esta categoría recomendamos el hostal Olas Permanentes en la playa El Zonte, La Libertad. Sus olas pacíficas te darán la confianza y libertad de experimentar tus destrezas, además este lugar ofrece grandes experiencias para hacer inolvidables tus vacaciones como las liberaciones de tortugas, caminatas hacia las cuevas de Tamanique y disfrutar de increíbles puestas de sol.

2. Acampar en el parque Nacional Montecristo

Foto Pablo Corozo
Foto Pablo Corozo

Uno de los puntos más frescos de El Salvador, recordemos que la Semana Santa es una de las más calientes del año, por lo que tomar nuestras tiendas de acampar y tomar camino hasta el parque nacional Montecristo no es ninguna idea descabellada.

El lugar es perfecto para armar viaje en parejas… realmente es muy romántico. La temperatura ronda los 18° (a utilizar la excusa del frío), el bosque fue reforestado a finales de los 80, por lo que verás los pinos y cipreses muy ordenaditos. El área de cabañas simplemente es fascinante, todas tienen estufas para cocinar en carbón y otras tienen duchas.

Pero el viaje no acaba aquí, el parque es como una caja de sorpresas y sorpresas agradables. Puedes emprender caminata hacia uno de los puntos más altos del país conocido como El Trifinio (a 2,400 metros sobre el nivel del mar), admirar la casa de sus antiguos dueños españoles que posee un fuerte estilo colonial, entrar al Jardín de los Cien Años y fotografiarte junto al Árbol del Amor o solamente dejarte llevar por toda la belleza natural que rodea el lugar.

3. Practicar kayak en la bahía de Jiquilisco

Foto de Ministerio de Turismo de El Salvador.
Foto de Ministerio de Turismo de El Salvador.

Declarado en 2005 como sitio Ramsar, es decir un lugar de importancia mundial para ser conservado gracias a su humedad y capacidad para albergar miles de aves, la bahía de Jiquilisco también es la mejor oportunidad para poner a trabajar tus brazos mientras practicas kayak sobre sus canales provistos de tal manera que la experiencia sea única. La bahía forma también parte del Corredor de Arqueología Subacuática, por lo que puedes practicar snorkel o buceo.

¿En dónde hospedarte?, recomendamos la opción del hotel The Last Coconut, un pequeño resort ubicado en una isla cercana a la bahía. Privacidad y mar ¿qué más se puede pedir? 

4. Descubrir una nueva ciudad

Foto Pablo Corozo
Foto Pablo Corozo

Desde hace un par de años, la ciudad de Metapán ha logrado grandes cambios en su infraestructura que la han vuelto cada vez más una ciudad más atractiva. La plaza central es realmente de ensueño, ninguna otra del país logra mezclar estilos arquitectónicos de cuatro siglos en uno solo, por ello, la consideramos el destino de 2014. La iglesia colonial San Pedro Apóstol fue construida en 1743 y es de las pocas en el país que han sido retocadas únicamente en pintura. Frente a ella, una imponente ceiba de más de 300 años, un moderno estadio al frente y una fila de casas blancas que te harán sentir en la época renacentista.

5. Revivir la Ruta de las Flores

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Suena a cliché, pero realmente, la Ruta de las Flores es un destino atractivo en esta temporada. ¿Por qué? Las cinco ciudades que la componen (Nahuizalco, Juayua, Ataco, Apaneca y Salcoatitán) están tan llenas de historia y cultura que terminarás por convencerte de que te faltó mucho por hacer. Nuestras recomendaciones: la yuca de Salcoatitán (la mejor del país), las artesanías de madera de Nahuizalco, las noches bohemias de Ataco y el canopy más largo del país está en Apaneca. 

6. Bucear alrededor de barcos encallados

Foto de Pablo Corozo
Foto de Pablo Corozo

Se estima que hay más de tres millones de barcos hundidos en todo el mundo, en El Salvador hay cinco, dos de estos están en los alrededores de la playa Los Cóbanos y uno de ellos (el Cheribon) lleva ahí más de cien años, ¿te imaginas la cantidad de arrecife que hay a su alrededor?

Si no puedes bucear, don´t worry, Los Cobanos Village Lodge además de ofrecerte estadías, es una de las cuatro escuelas certificadas en el país para convertirte en un buzo profesional.

Pero Los Cóbanos no atrae únicamente por los barcos hundidos, sino por la barrera de coral que hay en su playa –una de las más extensas de Centroamérica–, que la convierte en un atractivo de cientos de especies marinas que a veces se dejan ver (como la Ballena Jorobada, por ejemplo).

7. Escalar el volcán más alto del país

Cráter del volcán de Santa Ana.
Cráter del volcán de Santa Ana.

Considerado por turistas de muchas partes del mundo (sobre todo de España) como el mejor complejo volcánico de Centroamérica, en ninguna otra parte encontrarás tres volcanes (dos de ellos activos), una reserva forestal y un enorme lago en un solo lugar. El complejo Los Volcanes alberga al volcán más alto del país, el Ilamatepec con 2,382 metros sobre el nivel del mar.

Honestamente, escalar el volcán no es una tarea difícil –hay niños de diez años que lo han realizado-, pero por lo que vale la pena hacer este viaje son sus impresionantes vistas, una hacia el cráter y la otra hacia el lado de Coatepeque y los otros volcanes que lo rodean. No en vano el lugar ha sido estudiado para grandes proyectos turísticos.

 

 

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